Final de ETA

Final de ETA
Final de ETA

Final de ETA

Hoy, este final de ETA no llega como la mayoría de la ciudadanía vasca y navarra quería y exigía. Llega tarde y llega mal. Tampoco es que esperásemos nada de ETA, salvo que se disolvieran. Se disuelven con otro comunicado, un insoportable comunicado más. Contradictorio en sus términos y en las sensaciones que deja, alejado de la sociedad a la que dice volver, lo positivo es que debe ser un paso más en el largo camino que la sociedad vasca empezó hace muchos años con el fin de vivir en paz y convivir democráticamente.

Un camino en el que la protagonista ha sido ella, la propia sociedad vasca y navarra. No ETA. Es por ello que rechazamos la construcción de una narrativa épica e idealista basada en el mandato de un pueblo al que durante décadas se negó a escuchar cuando pedía el fin de la violencia. Es por eso que rechazamos este final plagado de comunicados sin sentido, vacío y ególatra. Ya no nos importáis. Hace mucho que tratamos de explicároslo.

El protagonismo hoy y siempre será de quienes salían a la calle a mostrar rechazo a la violencia sea cual fueses y viniese de donde viniese. El protagonismo fue de tantos colectivos pacifistas y de derechos humanos que desenredaron la madeja ética y política de la violencia. El protagonismo es de quienes se acercaron a las víctimas a ofercerlas solidaridad y consuelo. El protagonismo es de quienes construyeron la paz, no de quienes llegan tarde y a trompicones. Enhorabuena a todas estas personas porque su lucha, sus ideales, su determinación sí fue de verdad la del pueblo y sí fue ejemplar.

Hoy, toca mirar al futuro, a cómo seguir construyendo la paz, la memoria y la convivencia en nuestra tierra. Una paz basada en la cultura de derechos humanos. Una memoria veraz e inclusiva de todo sufrimiento. Una convivencia en la que nuestra pluralidad, las formas diferentes de pensar y sentirse, sean vistas como algo natural y bueno. Y ahí no sobran manos.

En este mirar al futuro no nos podemos dejar atrás a las víctimas. Toda víctima de vulneración de derechos humanos merece que se le reconozca lo injusto del daño causado como principio básico sobre el que asentar cualquier tipo de reparación. Se ha dicho muchas veces: ni memoria sin víctimas, ni víctimas sin memoria. Y un final de ETA que no reconoce a sus víctimas, no es el final que la sociedad vasca y navarra de forma abrumadora esperaba para empezar a construir una reparación.

La decisión de ETA de dejar las armas y disolverse debería haber nacido de una reflexión ética y no meramente táctica. No se trata tan solo de un cambio de ciclo, se trata de un cambio de mirada en la que se asume el error de considerar que la violencia era un medio adecuado para conseguir fines políticos.

La disolución de ETA no es un punto y final de nada. En cualquier caso, es un punto y aparte del reto mayúsculo que queda por delante, para brindar a todas las víctimas de vulneraciones de derechos humanos verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Verdad y justicia que exigen la clarificación de lo sucedido con todas las víctimas.

Estamos por lo tanto en la senda de seguir construyendo la paz y la convivencia, y emplazamos a todos los partidos políticos a colaborar para aprender del pasado violento y a desarrollar mecanismos democráticos para enfrentar y afrontar las diferencias en el seno de su rica diversidad. Esta nueva etapa debe basarse en la asunción plena de los derechos humanos y los principios democráticos desde una lectura crítica del pasado que deslegitime la violencia.

Desde esa generosidad y esa exigencia ética es necesario asimismo abordar la situación de las personas presas para quienes pedimos el mismo enfoque de derechos humanos que debe aplicarse a a cualquier política penitenciaria en un Estado de Derecho que respete los derechos fundamentales y cuyos fines sean la reinserción y la resocialización de las personas penadas, sin que ello signifique impunidad. Si cuando ETA asesinaba, una política penitenciaria vengativa no era aceptable, hoy lo es menos. Esperemos que al menos la disolución de ETA sea un punto de partida también para este nuevo enfoque. La asunción de lo injusto del daño causado tras la disolución de ETA responderá a un trabajo individual no exento de dificultades, pero que vemos necesario hacer. Desde Podemos Euskadi y Podemos-Ahal Dugu Navarra apoyaremos estos procesos porque son beneficiosos no sólo para las personas que lo hacen, también para toda la sociedad.

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