Crecer junto a la sociedad vasca

Crecer junto a la sociedad vasca
Crecer junto a la sociedad vasca

Crecer junto a la sociedad vasca

Las dos últimas citas electorales han cambiado el mapa político lo suficiente como para que los análisis y valoraciones de los resultados obliguen a una reflexión de fondo sobre de dónde venimos y a dónde vamos.

Dentro de la bajada generalizada de Podemos, importante en el nivel local y territorial, cabe señalar la excepción de Euskadi, donde a pesar de la bajada son mejores que en el resto del Estado. Sin duda, el trabajo hecho hasta ahora dentro de la organización y en las instituciones, tiene mucho que ver con ese “aguantar mejor” con el que se han calificado los resultados de Elkarrekin Podemos.

Sin embargo, aguantar no puede ser el objetivo. Somos conscientes de que, a pesar de los esfuerzos, los logros y las buenas decisiones tomadas, seguir en la misma línea no va a garantizar que Podemos Euskadi resulte un proyecto de utilidad y transformador para la sociedad vasca.

Un análisis en profundidad del tablero y de la situación de Podemos Euskadi en la política vasca tras el 26 de Mayo, nos deja dos ideas principales sobre las que trabajar a futuro:

1.No somos el Podemos de 2015. Con apenas 2 años de vida Podemos Euskadi tenía una estructura pequeña y acababa de entrar en algunas instituciones. Así todo, consiguió ganar dos elecciones generales con un porcentaje muy alto de voto en Euskadi. Hoy paradójicamente, con un porcentaje de voto mucho menor, Podemos Euskadi es una organización asentada, estable internamente y con representación en todas las instituciones vascas. Con un liderazgo propio y colectivo, que tiene una forma de hacer política vinculada al sentido común de la sociedad vasca: solvencia frente al espectáculo. Sin estridencias, pero sin olvidar que no somos más de lo mismo. El proyecto político por el que hemos apostado, Elkarrekin Podemos, ocupa un lugar reconocible y consolidado en el tablero político vasco, con voz propia en cuestiones como la convivencia o el autogobierno, y una defensa nítida de los derechos sociales.

Nuestra organización ha cambiado, sin duda, pero también lo ha hecho, y de una manera muy rápida, la sociedad: las preocupaciones no son las mismas; los retos son más urgentes y decisivos que nunca; y hasta la manera de comunicarse e informarse ha cambiado. Podemos Euskadi tiene la obligación de no perder el pulso a la sociedad vasca, de entender sus problemas y dar respuestas políticas de altura a sus inquietudes. Y debe contribuir al debate político ciudadano comunicando de manera cercana, atractiva y manteniendo la frescura que consiguió romper el tablero anquilosado de 2014.

2. Nos hemos construido excesivamente por oposición a lo existente, en lugar de poner en valor el proyecto propio, diferenciado y transformador que somos.  Cuando Podemos irrumpe en 2014, lo hace tocando la tecla de un estado de indignación latente que identifica al bipartidismo, y sobre todo al PP, en ese momento en el gobierno con mayoría absoluta, como el villano al que derrotar y el modelo con el que confrontar: somos lo contrario de lo que ha creado esa indignación.

En Euskadi se replicó el modelo, y las ganas de cambio prendieron en un ambiente de cansancio y hastío por la política de siempre. Esto nos permitió, no solo ganar las elecciones generales, sino abrir una brecha en la política vasca, ocupando un espacio que se ha logrado mantener y consolidar con Elkarrekin Podemos. Sin embargo, en las dos últimas citas electorales se ha visto que definir nuestro proyecto por oposición a lo que ya existe tiene sus limitaciones.

El actual momento político exige confrontar modelos que den respuestas y certezas a retos como el cambio climático, la igualdad entre mujeres y hombres, la convivencia o el acuerdo entre mayorías plurales para articular un nuevo estatuto. Creo que, lo hemos demostrado en la ponencia de autogobierno o en el pase a las leyes de acompañamiento presupuestario, somos quienes pueden salir de las dinámicas partidistas que inmovilizan a la ciudadanía vasca en legislaturas de baja frecuencia, para adaptarnos a las demandas del futuro y hacer que avancemos como país.

Tengo la seguridad de que a nivel estatal y en otros territorios se darán en tiempo y forma debidos, procesos de reflexión estratégicos similares. Sin embargo desde Podemos Euskadi nos ponemos a trabajar desde ya mismo, y también con la vista puesta en las próximas elecciones autonómicas. A partir de estas dos ideas, y tomando nota de las voces que reclaman una transformación de Podemos, asumo mi compromiso como secretario general de poner en marcha las transformaciones políticas y organizativas necesarias para asegurar que Podemos Euskadi, instrumento fundamental para el cambio político, junto con nuestros aliados de Elkarrekin Podemos, siga siendo una herramienta de transformación con un papel determinante en la política vasca.

El objetivo es, a partir de lo que hemos sido y somos, decidir qué queremos ser para resultar útiles, relevantes e influyentes en la política vasca. Queremos evolucionar y crecer con la sociedad vasca, comprender y dar respuesta a las preocupaciones y retos de Euskadi en 2019, pero con la visión de la Euskadi que soñamos para 2030. Nos ponemos manos a la obra para ser la alternativa política del siglo XXI en Euskadi.


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